El Papa Francisco ha visitado Lampedusa, la isla italiana donde llegan a miles los inmigrantes africanos. Y lo ha hecho removiendo conciencias. Veamos un fragmento de sus palabras:
"(.....)También hoy esta pregunta surge con fuerza: ¿Quién es el responsable de la sangre de estos hermanos y hermanas? ¡Nadie! Todos nosotros respondemos así: no soy yo, yo no tengo nada que ver, serán otros, ciertamente no yo. Pero Dios pregunta a cada uno de nosotros: “¿Dónde está la sangre de tu hermano que grita hasta mí?”
Hoy nadie se siente responsable de esto; hemos perdido el sentido de la responsabilidad fraterna; hemos caído en la actitud hipócrita del sacerdote y del servidor del altar, del que habla Jesús en la parábola del Buen Samaritano: miramos al hermano medio muerto en el borde del camino, quizá pensamos “pobrecito”, y continuamos por nuestro camino, no es tarea nuestra; y con esto nos tranquilizamos y nos sentimos bien. La cultura del bienestar, que nos lleva a pensar en nosotros mismos, nos vuelve insensibles a los gritos de los demás, nos hace vivir en pompas de jabón, que son bellas, pero no son nada, son la ilusión de lo fútil, de lo provisorio, que lleva a la indiferencia hacia los demás, es más lleva a la globalización de la indiferencia. En este mundo de la globalización hemos caído en la globalización de la indiferencia. ¡Nos hemos habituado al sufrimiento del otro, no nos concierne, no nos interesa, no es un asunto nuestro! (.....)"
Fuente: http://www.news.va/es
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sábado, 13 de julio de 2013
sábado, 13 de abril de 2013
Zapatos usados
Me cuentan que hubo un obispo en Tanzania llamado
Christopher Mwoleka (1927-2002), a quien se podía ver a la caída de la tarde
regresar del trabajo, junto al resto de campesinos con la azada al hombro y los
pies descalzos. Y es que cuando fue nombrado obispo de Rulenge decidió repartir
su tiempo de modo que dedicaba quince días al mes a actividades pastorales y
los otros quince, en su modesta vivienda de Nyabihanga, campesino entre
campesinos, para acercarse al Cristo del Evangelio.
Guiado por su lema “Ili wawe na san” que en swahili
significa “Que todos sean uno” (Jn. 17,21), promovió las pequeñas comunidades
cristianas, muchas de las cuales ponían en común todos sus recursos materiales
y espirituales, a ejemplo de los primeros cristianos. Mwoleka, que renunció a
su ministerio en 1996 por problemas de salud, falleció en 2002, pero dejó una
imborrable huella entre sus gentes.
Etiquetas:
obispo Mwoleka,
Papa Francisco,
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