sábado, 7 de enero de 2012

Carta a los Reyes Magos


Queridos Reyes Magos:

Hemos tenido una año con mucha zozobra, con muchas personas sin trabajo, con mucha pobreza, y con ese terremoto de Lorca, que ha dejado la ciudad vecina hecha una auténtica ruina y a muchos de sus habitantes sin techo. Por eso cuando ha llegado el momento de mi carta anual a SS.MM. no puedo por menos que implorar una luz de esperanza a tanto dolor.

Personalmente este año quiero pediros un favor especial, un viejo sueño que cada vez anhelo más ver hecho realidad: recuperar el espíritu del niño que todos llevamos dentro, pero que enterramos y olvidamos aquel día que nos creció la barba, que empezamos a correr detrás de las chicas, que terminamos los estudios, que iniciamos nuestro primer trabajo o que hubimos de enrolarnos en el servicio militar obligatorio. Desde entonces un cúmulo de intereses, de personalismos, de duras vivencias, nos han hecho alejarnos de aquel espíritu infantil que tanta felicidad nos proporcionó en nuestra niñez. Por eso ahora deseo recuperar aquel espíritu y volver a ser como un niño.

Quiero ser como un niño para escandalizarme con la violencia en general y particularmente con la violencia doméstica y el maltrato a mujeres y niños.

Quiero ser como un niño para estremecerme con situaciones de hambruna humana como la vivida este año pasado en Somalia y clamar bien alto a quienes tienen en su mano darle solución.

Quiero ser como un niño para adorar a la naturaleza, para apostar por la descontaminación, para trabajar por la biodiversidad, para tomar conciencia de la necesidad de mantener el equilibrio ecológico.

Quiero ser como un niño para apostar por energías limpias, para clamar por un mundo desnuclearizado, especialmente tras el accidente nuclear de Fukushima, para reclamar un mundo sin mareas negras.

Quiero ser como un niño para defender con entusiasmo los derechos humanos, violentados en tantos lugares del planeta.

Quiero ser como un niño para relacionarme sin prejuicios con los inmigrantes; para entender que todos los hombres somos hermanos, hijos de un mismo Dios.

Quiero ser como un niño para irradiar alegría, para ser feliz con las pequeñas cosas y compartir esta felicidad con cuantos estén a mi alrededor y entender el mensaje de aquel viejo cuento de León Tolstói, “La camisa del hombre feliz”

Quiero ser como un niño para no participar de la gilipollez de los adultos, que son como los protagonistas del cuento de Andersen “El nuevo traje del Emperador”.

Quiero ser como un niño para disfrutar de películas como “Mery Poppins”, para enternecerme con el cuento de Andersen “El soldadito de plomo”, para levantar una cometa, para competir a ver quién mea más lejos, para atiborrarme de chocolate......

Quiero ser como un niño para creer en los Reyes Magos.

Quiero ser como un niño para ser capaz de escuchar a Dios, como solo ellos pueden hacerlo.

Espero que SS.MM. no encuentren esta petición demasiado descabellada, y atendiendo a su secular magnanimidad, me ayuden a reencontrarme, en buena medida, con mi espíritu de niño. Os prometo que intentaré ser todo lo bueno que un adulto es capaz de ser. Hasta el próximo año, reciban un cordial saludo

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“Los reyes de Tarsis y las islas traerán tributos. Los reyes de Sabá y de Seba pagarán impuestos. Todos los reyes se postrarán ante él, le servirán todas las naciones” (Salmo 72, 10-11)

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